
{"id":18309,"date":"2019-05-08T12:48:48","date_gmt":"2019-05-08T12:48:48","guid":{"rendered":"https:\/\/lacuinade.timit2003.com\/afabaix2\/noticia\/alzheimer-y-distancias-infranqueables-2\/"},"modified":"2021-06-25T14:43:37","modified_gmt":"2021-06-25T14:43:37","slug":"alzheimer-y-distancias-infranqueables-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/afabaix.org\/es\/alzheimer-y-distancias-infranqueables-2\/","title":{"rendered":"Alzheimer y distancias infranqueables."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Hay gente que, estando presentes, ya nos pesan como grandes ausentes, como afirma Ram\u00f3n Ortega Lozano sobre algunas enfermedades que, como el Alzheimer, se llevan el esp\u00edritu por senderos inexplicables. Pero advierte de que nunca nos desprendemos de las personas queridas. \u00abEllas, al igual que nosotros, somos un c\u00famulo de instantes; toda la fuerza de nuestra esencia estalla en puntos temporales. Puntos que por haber sido vividos son indestructibles. Por eso nunca hay que decir que los hemos perdido\u2026\u00bb, concluye.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay gente que se pierde en la lejan\u00eda. Personas queridas que se esconden detr\u00e1s de conceptos geogr\u00e1ficos o temporales que antagonizan la intimidad, la amistad, la constancia. No los olvidamos, algo de ellos se nos queda guardado en el cuerpo; a veces nos hace cosquillas y otras nos hiere como si de un alfiler se tratara. Culpamos a la insistente cotidianidad que nos ata y envuelve; el perenne h\u00e1bito que hace m\u00e1s larga cualquier extensi\u00f3n y que, a su vez, reduce toda medici\u00f3n de tiempo. Entonces, ese montoncito de recuerdos mengua y, de tanto no mencionarlo, puede llegar a desaparecer. Pero un d\u00eda su ausencia hace mella en nuestro \u00e1nimo y sobreviene la nostalgia. Una llamada, un correo electr\u00f3nico, un simpl\u00edsimo gesto basta y se acaba de golpe con la crisis. Aunque no hay reencuentro capaz de eliminar la melancol\u00eda de forma definitiva, por lo menos se aligera esa carga de todas esas personas que llevamos a cuestas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero otra gente se nos escapa para siempre. Se enamoran de la nada y no hay medio de comunicaci\u00f3n que nos acerque a ellos. La inexorable noche que nos ha de cubrir a todos rompe incluso los lazos m\u00e1s s\u00f3lidos. No hay gesto que pueda remediar este robo. La enigm\u00e1tica vida es as\u00ed, surge con el sino del despojo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n hay otros que, estando presentes, ya nos pesan como grandes ausentes. Enfermedades que se llevan el esp\u00edritu por senderos inexplicables, dejando un cuerpo con vida, pero sin el soplo que lo anima. Lo negamos e intentamos aferrarnos a ellos, les hablamos y los tratamos como anta\u00f1o, pero su falta nos abate con todo ese silencio ensordecedor que nos devuelven. O con sonidos, palabras o vocablos que no cobran sentido. Su mutismo, sus ojos que ya no nos reconocen, su constante estar sin ser, se nos agolpa en la garganta con toda la inutilidad caracter\u00edstica de nuestros esfuerzos. Y sobrevienen malos tiempos en los que se desear\u00eda terminar con todo, pero nos aferramos a la mentira, a esa esperanza de que en su interior siga existiendo un h\u00e1lito de lo que fue.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habr\u00e1 que comprender que nunca nos desprendemos de lo querido. En esos rincones de nuestro cuerpo se protegen todas esas personas del olvido. Ellas, al igual que nosotros, somos un c\u00famulo de instantes; toda la fuerza de nuestra esencia estalla en puntos temporales. Puntos que por haber sido vividos son indestructibles. Por eso nunca hay que decir que los hemos perdido\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ram\u00f3n Ortega Lozano.<\/p>\n<p>fuente:https:\/\/espaciomex.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Hay gente que, estando presentes, ya nos pesan como grandes ausentes, como afirma Ram&oacute;n Ortega Lozano sobre algunas enfermedades que, como el Alzheimer, se llevan el esp&iacute;ritu por senderos<\/p>\n<div><a href=\"https:\/\/afabaix.org\/es\/alzheimer-y-distancias-infranqueables-2\/\" class=\"exp-read-more exp-read-more-underlined\">Read More<\/a><\/div>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":18307,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"class_list":["post-18309","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/afabaix.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18309","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/afabaix.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/afabaix.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/afabaix.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/afabaix.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18309"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/afabaix.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18309\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":20851,"href":"https:\/\/afabaix.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18309\/revisions\/20851"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/afabaix.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18307"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/afabaix.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18309"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/afabaix.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18309"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/afabaix.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18309"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}