
{"id":29039,"date":"2025-07-08T16:34:48","date_gmt":"2025-07-08T16:34:48","guid":{"rendered":"https:\/\/afabaix.org\/?p=29039"},"modified":"2025-07-08T16:34:48","modified_gmt":"2025-07-08T16:34:48","slug":"alzheimer-la-vida-del-medico-que-vio-a-los-pacientes-psiquiatricos-con-humanidad-y-descubrio-una-enfermedad-que-aun-no-tiene-cura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/afabaix.org\/es\/alzheimer-la-vida-del-medico-que-vio-a-los-pacientes-psiquiatricos-con-humanidad-y-descubrio-una-enfermedad-que-aun-no-tiene-cura\/","title":{"rendered":"Alzheimer, la vida del m\u00e9dico que vio a los pacientes psiqui\u00e1tricos con humanidad y descubri\u00f3 una enfermedad que a\u00fan no tiene cura"},"content":{"rendered":"<h3 id=\"spksumary\">Hace 161 a\u00f1os nac\u00eda el neuropsiquiatra alem\u00e1n que en 1906 defini\u00f3 la afecci\u00f3n que lleva su nombre. Su hallazgo cambi\u00f3 para siempre el modo de entender la demencia. Este padecimiento, que en Argentina alcanza a unas 400.000 personas, sigue representando uno de los mayores desaf\u00edos de la medicina<\/h3>\n<p class=\"paragraph\" data-mrf-recirculation=\"Links inline\">El 14 de junio de 1864, en el peque\u00f1o pueblo b\u00e1varo de Marktbreit, nac\u00eda\u00a0<b>Alois Alzheimer<\/b>. Probablemente nadie en ese rinc\u00f3n de Alemania sospechaba que ese ni\u00f1o, que crecer\u00eda entre los vi\u00f1edos y las torres de una villa medieval, terminar\u00eda dejando una\u00a0<b>huella imborrable en la historia de la medicina<\/b>. Su nombre quedar\u00eda para siempre asociado con uno de los mayores misterios de la mente humana: la p\u00e9rdida de la memoria, el extrav\u00edo de la propia identidad, el olvido devastador que hoy conocemos como enfermedad de Alzheimer.<\/p>\n<div class=\"news-module\" data-mrf-recirculation=\"IL_GBLs3HYWRq2RgU4Qz8MM1Q\" data-testid=\"text-html\" data-mrf-experience=\"IL_GBLs3HYWRq2RgU4Qz8MM1Q\">\n<div class=\"recommended-card__info\">Y sin embargo, como tantas veces ocurre, el camino hacia ese descubrimiento no fue una l\u00ednea recta ni un destino anunciado. Fue m\u00e1s bien el fruto de una curiosidad insaciable, de un rigor poco com\u00fan para su tiempo y de una profunda empat\u00eda por aquellos a quienes otros m\u00e9dicos de la \u00e9poca apenas miraban: <b>los pacientes internados en asilos psiqui\u00e1tricas<\/b>, muchas veces olvidados, rotulados como dementes sin mayores explicaciones.<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"inline ad-wrapper\">\n<div class=\"dfpAd ad-inline\">\n<div id=\"infobae\/historias\/nota\/inline\" class=\"infobae\/historias\/nota\/inline arcad\" data-google-query-id=\"CMmeob_XrY4DFZIjBgAdTCABGw\">\n<div><\/div>\n<div id=\"google_ads_iframe_\/1058609\/infobae\/historias\/nota\/inline_0__container__\">Alois era el menor de seis hermanos. Su padre, Notar, un funcionario del Estado, le transmiti\u00f3 el valor de la educaci\u00f3n. Su madre, una mujer piadosa y generosa, le ense\u00f1\u00f3 la importancia de la compasi\u00f3n. Desde peque\u00f1o, Alois mostr\u00f3 un inter\u00e9s precoz por las ciencias naturales. No era raro verlo deambulando por el campo con un cuaderno en la mano, observando insectos, recogiendo plantas, dibujando con precisi\u00f3n cada hallazgo.<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"news-module\" data-mrf-recirculation=\"IL_m3kiGo-8SVS6m0U7OqrZLw\" data-testid=\"text-html\" data-mrf-experience=\"IL_m3kiGo-8SVS6m0U7OqrZLw\">\n<div class=\"recommended-card__info\"><\/div>\n<\/div>\n<div id=\"addoor-widget-3187\" class=\"addoor-widget\">\n<div class=\"addoor_tw_layout\">\n<div class=\"addoor_tw_slot\">\n<div>Decidido a estudiar Medicina, ingres\u00f3 en la Universidad de Berl\u00edn para luego continuar sus estudios en T\u00fcbingen y en W\u00fcrzburg. All\u00ed, en 1887, se doctor\u00f3 con una tesis sobre las gl\u00e1ndulas ceruminosas del o\u00eddo. Si bien ese tema parec\u00eda alejado del campo que luego lo har\u00eda c\u00e9lebre, su minuciosidad en el trabajo de laboratorio ya era evidente. No se conformaba con explicaciones superficiales: <b>quer\u00eda entender los procesos en su ra\u00edz m\u00e1s profunda<\/b>.<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"inline_2_DSK ad-wrapper ad-desktop\">\n<div class=\"dfpAd ad-inline\">\n<div id=\"infobae\/historias\/nota\/inline_2_DSK\" class=\"infobae\/historias\/nota\/inline_2_DSK arcad\" data-google-query-id=\"CIre5L_XrY4DFbInBgAdE381Eg\">\n<div id=\"google_ads_iframe_\/1058609\/infobae\/historias\/nota\/inline_2_DSK_0__container__\">Ese mismo a\u00f1o comenz\u00f3 a trabajar en el Hospital Psiqui\u00e1trico de Frankfurt. Lo que encontr\u00f3 all\u00ed fue un mundo sombr\u00edo. Los hospitales mentales de fines del siglo XIX eran m\u00e1s dep\u00f3sitos de seres humanos que verdaderos centros de atenci\u00f3n. Los pacientes con demencia, epilepsia, esquizofrenia o s\u00edfilis avanzada conviv\u00edan en condiciones precarias, muchos encerrados de por vida, con escasa o nula esperanza de recuperaci\u00f3n. Estar enfermo era una condena.<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"news-module\" data-mrf-recirculation=\"IL_wLyG9sjfRQKb8QO3fSLumw\" data-testid=\"text-html\" data-mrf-experience=\"IL_wLyG9sjfRQKb8QO3fSLumw\">\n<div><\/div>\n<div class=\"recommended-card__info\">Pero <b>para Alois Alzheimer cada paciente era, ante todo, una persona<\/b>. Su trato humano, su genuino inter\u00e9s por entender qu\u00e9 les ocurr\u00eda, lo distinguieron pronto entre sus colegas. Al mismo tiempo, comenz\u00f3 a colaborar con el neur\u00f3logo Franz Nissl, pionero en el uso de nuevas t\u00e9cnicas de tinci\u00f3n para estudiar el tejido cerebral. Bajo el microscopio, las neuronas te\u00f1idas revelaban estructuras antes invisibles. Para Alzheimer, aquello fue una revelaci\u00f3n: entendi\u00f3 que\u00a0<b>los trastornos mentales no eran abstracciones\u00a0<\/b>ni cuestiones \u201cdel alma\u201d sino que pod\u00edan tener correlatos f\u00edsicos,\u00a0<b>rastros concretos en el cerebro<\/b>.<\/div>\n<\/div>\n<p class=\"paragraph\" data-mrf-recirculation=\"Links inline\">Mientras avanzaba en su carrera tambi\u00e9n encontr\u00f3 el amor. En 1894 se cas\u00f3 con Cecilie Wallerstein, hija de un destacado banquero jud\u00edo. La uni\u00f3n con Cecilie, una mujer culta y de gran sensibilidad, fue un apoyo fundamental en los a\u00f1os de trabajo intenso que siguieron. Tuvieron tres hijos. La felicidad familiar parec\u00eda completa, hasta que en 1901 Cecilie muri\u00f3 de forma repentina. La p\u00e9rdida golpe\u00f3 duramente a Alzheimer, que encontr\u00f3 refugio en su trabajo.<\/p>\n<p class=\"paragraph\" data-mrf-recirculation=\"Links inline\">Ese mismo a\u00f1o, en el hospital de Frankfurt, ingres\u00f3 una paciente que\u00a0<b>cambiar\u00eda su vida profesional<\/b>. Se llamaba Auguste Deter. Ten\u00eda 51 a\u00f1os, una edad relativamente joven para los criterios de la \u00e9poca, y presentaba s\u00edntomas desconcertantes: olvidaba conversaciones recientes, se desorientaba en su propia casa, mostraba cambios abruptos de humor, a veces agresividad, a veces tristeza profunda. Tambi\u00e9n ten\u00eda dificultades para reconocer a su marido. Por momentos parec\u00eda que la mujer que hab\u00eda sido se desvanec\u00eda ante sus propios ojos.<\/p>\n<p class=\"paragraph\" data-mrf-recirculation=\"Links inline\">Alzheimer qued\u00f3 fascinado por el caso. Durante meses la estudi\u00f3 con un rigor inusual, tomando nota de cada manifestaci\u00f3n, interrog\u00e1ndola con paciencia infinita, observando la progresi\u00f3n de los s\u00edntomas. Cuando Auguste muri\u00f3, en 1906, solicit\u00f3 el permiso para\u00a0<b>estudiar su cerebro<\/b>. En el microscopio descubri\u00f3 algo que ning\u00fan m\u00e9dico hab\u00eda descrito antes: placas de una sustancia an\u00f3mala entre las neuronas \u2014lo que hoy conocemos como placas de beta-amiloide\u2014 y ovillos de fibras en el interior de las c\u00e9lulas nerviosas \u2014los ovillos neurofibrilares\u2014. Era\u00a0<b>la primera evidencia concreta de que la demencia pod\u00eda tener un sustrato f\u00edsico identificable<\/b>.<\/p>\n<p class=\"paragraph\" data-mrf-recirculation=\"Links inline\">Consciente de la importancia de su hallazgo, Alzheimer present\u00f3 sus resultados ese mismo a\u00f1o en una conferencia de psiquiatr\u00eda en T\u00fcbingen. El t\u00edtulo de su ponencia fue modesto: \u201cSobre una enfermedad peculiar del c\u00f3rtex cerebral\u201d. Pero su mentor y amigo, Emil Kraepelin, comprendi\u00f3 de inmediato la trascendencia del descubrimiento. En la octava edici\u00f3n de su manual de psiquiatr\u00eda, publicada en 1910, acu\u00f1\u00f3 por primera vez el t\u00e9rmino\u00a0<b>\u201cenfermedad de Alzheimer\u201d<\/b>.<\/p>\n<p class=\"paragraph\" data-mrf-recirculation=\"Links inline\">Desde entonces, la joven disciplina de la\u00a0<b>neuropatolog\u00eda<\/b>\u00a0no volver\u00eda a ser la misma. El trabajo de Alzheimer abri\u00f3 un nuevo campo de investigaci\u00f3n:\u00a0<b>la b\u00fasqueda de los mecanismos biol\u00f3gicos detr\u00e1s del deterioro cognitivo<\/b>. A principios del siglo XX, la mayor\u00eda de las demencias eran consideradas una consecuencia inevitable del envejecimiento, un destino m\u00e1s o menos fatal para los ancianos. La enfermedad de Alzheimer demostr\u00f3 que no todas las demencias eran iguales y que algunas pod\u00edan empezar mucho antes de la vejez.<\/p>\n<p class=\"paragraph\" data-mrf-recirculation=\"Links inline\">Lejos de detenerse en su descubrimiento, Alzheimer continu\u00f3 su carrera en M\u00fanich, donde fue nombrado profesor y director de la cl\u00ednica psiqui\u00e1trica. All\u00ed profundiz\u00f3 sus estudios sobre la anatom\u00eda patol\u00f3gica del cerebro, siempre en busca de correlatos entre las lesiones microsc\u00f3picas y los s\u00edntomas cl\u00ednicos. Su laboratorio era un hervidero de j\u00f3venes m\u00e9dicos y cient\u00edficos atra\u00eddos por su rigor y su pasi\u00f3n. Se dec\u00eda que pod\u00eda pasar horas frente al microscopio, casi sin moverse, desentra\u00f1ando los misterios del tejido nervioso.<\/p>\n<p class=\"paragraph\" data-mrf-recirculation=\"Links inline\">A pesar de su prestigio creciente, segu\u00eda siendo un hombre sencillo y reservado. No le interesaban los honores ni la fama. Su preocupaci\u00f3n constante era mejorar el diagn\u00f3stico y el tratamiento de los enfermos mentales, que segu\u00edan siendo una poblaci\u00f3n marginada. Sol\u00eda repetir que\u00a0<b>\u201ccada paciente es un enigma, una historia que espera ser comprendida\u201d<\/b>.<\/p>\n<p class=\"paragraph\" data-mrf-recirculation=\"Links inline\">En 1912 acept\u00f3 la c\u00e1tedra de Psiquiatr\u00eda en la Universidad de Breslavia, en la actual Polonia. El trabajo lo apasionaba pero su salud comenz\u00f3 a deteriorarse. En sus \u00faltimos a\u00f1os, sufri\u00f3 infecciones recurrentes y problemas card\u00edacos. Muri\u00f3 el 19 de diciembre de 1915, con apenas 51 a\u00f1os. Su muerte prematura trunc\u00f3 una carrera que a\u00fan promet\u00eda descubrimientos importantes.<\/p>\n<p class=\"paragraph\" data-mrf-recirculation=\"Links inline\">Hoy, m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s, su legado es m\u00e1s relevante que nunca. La enfermedad de Alzheimer se ha convertido en uno de los mayores desaf\u00edos de la medicina contempor\u00e1nea. Se estima que\u00a0<b>m\u00e1s de 55 millones de personas en el mundo viven con alg\u00fan tipo de demencia<\/b>\u00a0y que la cifra aumentar\u00e1 a 78 millones para 2030 y a 139 millones para 2050. En Argentina, se calcula que hay\u00a0<b>entre 300.000 y 400.000 personas con Alzheimer<\/b>.<\/p>\n<p class=\"paragraph\" data-mrf-recirculation=\"Links inline\">A pesar de los avances en el diagn\u00f3stico y en la comprensi\u00f3n de los mecanismos biol\u00f3gicos de la enfermedad, todav\u00eda no existe una cura. Los tratamientos actuales apenas logran ralentizar la progresi\u00f3n de los s\u00edntomas. La investigaci\u00f3n se centra en nuevas terapias que puedan intervenir en las primeras fases del proceso neurodegenerativo, antes de que el da\u00f1o sea irreversible.<\/p>\n<div class=\"undefined ad-wrapper\">\n<div class=\"dfpAd \">\n<div id=\"infobae\/historias\/nota\/undefined\" class=\"infobae\/historias\/nota\/undefined arcad\">Sin embargo, el verdadero legado de Alois Alzheimer no es s\u00f3lo cient\u00edfico. Es, sobre todo, <b>\u00e9tico y humano<\/b>. Fue uno de los primeros m\u00e9dicos que se neg\u00f3 a ver en los pacientes con demencia meros cuerpos deteriorados. Los miraba como personas atrapadas en un laberinto de olvido y luchaba por entender qu\u00e9 les ocurr\u00eda. Su respeto por la dignidad de cada individuo sigue siendo un ejemplo en tiempos donde la medicina corre el riesgo de deshumanizarse.<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p class=\"paragraph\" data-mrf-recirculation=\"Links inline\">Cada 14 de junio, cuando se recuerda su nacimiento, conviene volver a esa lecci\u00f3n esencial. Detr\u00e1s de cada diagn\u00f3stico, de cada cerebro estudiado, de cada avance tecnol\u00f3gico, hay una historia, un rostro, un ser humano que merece ser acompa\u00f1ado con comprensi\u00f3n y respeto. Alois Alzheimer lo entendi\u00f3 hace m\u00e1s de cien a\u00f1os. Y ese conocimiento sigue siendo, quiz\u00e1s, el m\u00e1s importante de todos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"col-xl-10\">\n<div class=\"articleBody\" data-mrf-recirculation=\"nota-link-embebed\"><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"add bn550\">\n<div id=\"div-gpt-ad-1657044157972-0\" data-google-query-id=\"CPXN4e3TrY4DFcRdhAYd4wM1rQ\">\n<div id=\"google_ads_iframe_\/1418175\/LGT_Nota_Inline03_0__container__\">Cynthia Serebrinsky<\/div>\n<div>https:\/\/www.infobae.com\/historias\/2025\/06\/14\/alzheimer-la-vida-del-medico-que-vio-a-los-pacientes-psiquiatricos-con-humanidad-y-descubrio-una-enfermedad-que-aun-no-tiene-cura\/<\/div>\n<div><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace 161 a&ntilde;os nac&iacute;a el neuropsiquiatra alem&aacute;n que en 1906 defini&oacute; la afecci&oacute;n que lleva su nombre. Su hallazgo cambi&oacute; para siempre el modo de entender la demencia. 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