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El ejercicio aeróbico es el más adecuado para proteger tu cerebro y prevenir el alzheimer.

 

La relación entre el ejercicio y la salud del cerebro es ampliamente conocida dadas las múltiples investigaciones al respecto. Ahora bien, según dos nuevas investigaciones, publicadas en el British Journal of Sports Medicine y el Journal of Alzheimers Disease respectivamente, el ejercicio aeróbico es lo que realmente tiene un impacto beneficioso sobre el cerebro.

EL EJERCICIO FÍSICO Y LA SALUD DEL CEREBRO

Con ejercicio aeróbico, los investigadores se refieren a cualquier ejercicio que aumente el ritmo cardíaco, el movimiento y la sudoración durante un período mínimo de tiempo: caminar, correr, ir en bicicleta o básicamente cualquier ejercicio que implique moverse -realizar levantamiento de peso sería ejercicio mayormente anaeróbico, por ejemplo-.

Según los investigadores, algunos de estos beneficios pueden producirse casi de inmediato o a los pocos minutos de realizar ejercicio físico -como mejorar el estado del ánimo-. Otros, por su lado, requieren varias semanas -como la mejora de la memoria-. Para notar dichos beneficios, los investigadores sugieren que el ejercicio aeróbico debe realizarse de forma regular y constante, con un mínimo de 45 minutos de práctica continua.

Asimismo, dependiendo de los beneficios que se busquen, es posible que se deba elegir un tipo de ejercicio aeróbico u otro. Por ejemplo, según un pequeño estudio piloto, caminar tan solo 30 minutos en cinta durante 10 días seguidos es suficiente para mejorar el estado de ánimo en los pacientes que sufren depresión. Por otro lado, otro estudio publicado en el Journal of Physical Therapy Science aseguró que el ejercicio aeróbico también ayuda a reducir los niveles de estrés en individuos sanos, sin síntomas de depresión clínica, gracias a la reducción de los niveles de hormonales tales como la adrenalina y el cortisol.

De momento los investigadores no han podido explicar por qué el ejercicio parece proporcionar un impulso de actividad al cerebro, aunque algunas investigaciones han sugerido que el aumento de flujo sanguíneo podría ser la respuesta.

EL EJERCICIO FÍSICO Y EL ALZHÉIMER

Por otro lado, recientemente se ha publicado una revisión en BMC Public Health que ensalza más si cabe los beneficios del ejercicio físico sobre el cerebro: aumentar la actividad aeróbica se asocia con un menor riesgo de sufrir alzhéimer, e incluso puede beneficiar a aquellos individuos que ya sufren la enfermedad cerebral.

El estudio, llevado a cabo por Kathleen Martin Ginis y sus colegas de la Universidad de British Columbia, se revisaron datos de más de 150 estudios, donde se observó la relación entre el ejercicio físico y el alzhéimer.

Según Ginis, la actividad física es una intervención práctica, económica y accesible, que podría funcionar tanto como forma de prevención como tratamiento en la enfermedad de Alzheimer y otros tipos de demencias como la enfermedad de Parkinson o la enfermedad de Huntington.

Por otro lado, otros estudios como el publicado en el año 2016 en el Journal of the American Geriatrics Societyafirman que otro tipo de ejercicios físicos también pueden proteger al cerebro contra el alzheímer y otros déficits cognitivos: el levantamiento de pesas.

Aunque éste y otros estudios se han unido a todos aquellos que evidencian que el ejercicio físico, tanto aeróbico como anaeróbico, pueden mejorar la memoria e incluso prevenir enfermedades neurológicas que pueden dañarla, sigue siendo necesario llevar a cabo más investigación al respecto para corroborar dicha evidencia y para poder entender mejor cómo se produce dicha protección en el cerebro.