es
Notícies

Este es el último tipo de memoria que olvida una persona con Alzheimer.

 

La enfermedad de Alzheimer es un trastorno neurológico progresivo que hace que el cerebro se encoja (atrofia) y que las neuronas cerebrales mueran, de acuerdo con Mayo Clinic, entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación.

De hecho, la enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia, que según el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos, la demencia es la pérdida del funcionamiento cognitivo (pensar, recordar y razonar) y de las habilidades de comportamiento hasta tal punto que interfiere en las actividades y la vida diaria.

Los expertos la describen como una afección progresiva y que puede causar graves afectaciones de salud.

“Con el tiempo, los síntomas del Alzheimer empeoran. Las personas pueden no reconocer a sus familiares. Pueden tener dificultades para hablar, leer o escribir. Pueden olvidar cómo cepillarse los dientes o peinarse el cabello. Más adelante, pueden volverse ansiosos o agresivos o deambular lejos de su casa. Finalmente, necesitan cuidados totales. Esto puede ser muy estresante para los familiares que deben encargarse de sus cuidados”, explica Medline Plus, sitio web de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

De acuerdo con la Federación Española de Alzheimer, la memoria afectiva es la última memoria que pierde una persona cuando padece esta enfermedad, por lo que los expertos recomiendan hacer feliz a esa persona, además de demostrar afecto, alegría, protección, entre otras cosas.

También se recomienda que cuando los familiares compartan momentos juntos ayuden a la persona poniendo la música que más les gustaba, preparando recetas que ellos disfruten, cuenten o recuerden historias en las que se rieron o fueron felices, jueguen, entre otras cosas para que fortalezcan este tipo de memoria.

¿Cuáles son las etapas de esta enfermedad?

Mayo Clinic, entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación, señala que se debe diferenciar entre tener pequeños olvidos y algunos síntomas de Alzheimer, entre los cuales se destacan:

  • Repetir afirmaciones y preguntas una y otra vez.
  • Olvidarse de conversaciones, citas o eventos, y no recordarlos después.
  • Colocar sistemáticamente objetos personales en el lugar equivocado, a menudo en lugares absurdos.
  • Perderse en lugares que ya se conoce.
  • Finalmente, olvidarse de los nombres de familiares y objetos de uso cotidiano.
  • Tener problemas para identificar objetos con las palabras correctas, expresar pensamientos o participar en conversaciones.

En caso de presentar algún síntoma u observarlo en alguna persona, lo recomendable es consultar a un doctor para recibir una atención profesional adecuada y obtener un diagnóstico correcto. Asimismo, iniciar un tratamiento médico.

El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos señala las tres etapas principales del Alzheimer:

Enfermedad de Alzheimer leve

De acuerdo con el instituto, esta enfermedad al inicio puede no presentar síntomas. Por eso, es importante realizar chequeos médicos regularmente. Cuando la enfermedad está en etapa leve los síntomas pueden ser problemas para manejar dinero, repetición de preguntas y cambios de personalidad.

Enfermedad de Alzheimer moderada

El Alzheimer es una enfermedad que con el paso del tiempo empeora. Cuando el paciente se encuentra en esta etapa el cerebro tiene daños en las zonas donde se controla el lenguaje, razonamiento y detección de sonidos olores. Por eso, la pérdida de memoria empeora (poco reconocimiento de familiares y amigos) y se pueden tener alucinaciones y delirios.

Enfermedad de Alzheimer grave

En esta etapa el daño es grave y las personas no pueden comunicarse. Los pacientes dependen completamente de una persona para sus cuidados diarios. Algunas personas permanecen postrados en esta etapa.

Prevención

No existe una estrategia que garantice al 100 % que no se desarrolle Alzheimer. Sin embargo, un estilo de vida saludable puede contribuir a disminuir el riesgo. Por ejemplo, la actividad física tiene beneficios para el cerebro. Según indican los expertos de Mayo Clinic, entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación, los estudios muestran que las personas que son físicamente activas son menos propensas a tener un deterioro de la función mental y tienen un menor riesgo a sufrir de Alzheimer.

Ejercitarse ayuda a combatir factores de riesgo de esta enfermedad, como lo es la depresión y la obesidad. Si se realizan mínimo de 30 a 60 minutos de actividad física a la semana, se puede obtener lo siguiente:

  • En las personas sanas, conservar la capacidad de pensamiento, razonamiento y aprendizaje.
  • En el caso de las personas que tienen Alzheimer leve o con un deterioro cognitivo leve, puede ayudar a mejorar la memoria, el razonamiento, el juicio y la función cognitiva.

 

Este es el último tipo de memoria que olvida una persona con Alzheimer (semana.com)